viernes, 26 de mayo de 2017

Cusipata-Santa Barbara-Sicuani: 90 km




Salida  desde 2Km después de la población de Cusipata (3400 m).
48 Km hasta el desvío a la izquierda pasado San Pablo. 17Km  de trocha (camino de tierra) hasta el final del pueblo de Santa Bárbara (4000m).. Vuelta para la carretera principal y continuar hasta
Sicuani (3629m) 25 Km.


Desperté y recogí la tienda lo más rápido posible. Había acampado dos Kilómetros más allá de Cusipata. Tenía algo de fruta y algo de pan para desayunar. Más tarde comería en condiciones.

Con el paso de los días me había hecho súper eficiente encima de la bicicleta. Había descubierto Además que si comía cada dos horas podía estar encima de la bici todo el día sin problemas.

Pasé el pueblo de Checacupe, Combapata y Tinta, en alguno de estos compré los superclavos de 12 centímetros que  harían de picas a mi tienda de campaña.
Pasé San Pedro y San Pablo. A 10 Km de este ultimo pueblo salía un camino de tierra a la izquierda de la carretera, este camino llegaba hasta la laguna de Sibinacocha. Un lugar con paisajes de ensueño. La laguna es enorme, ya que tiene 30 Km cuadrados. Multitud de nevados se ven desde sus orillas, destacando el Ausangate con 6.372 m de altura, la quinta montaña más alta del Perú. La laguna es de origen glaciar y su principal surtidor es el glaciar  Quelccaya de 44 km²  y 200 m de espesor, situado al sureste de la laguna.
Tanto la laguna como los nevados y el glaciar, pertenecen a la Cordillera de Vilcanota, una prolongación de la Cordillera Oriental de los Andes.
Mi objetivo era llegar hasta este increíble glaciar, mucho más grande que el de el Nevado de Huaytapallana con su maravillosa laguna Lasuntay que si visité en Huancayo.
Tenía todas la coordenadas del camino de tierra hasta la laguna de Sibinacocha (61 Km) y también tenía las coordenadas del trekking hasta el mismo glaciar desde la laguna (unos 16 Km andando, mas otro 16 de vuelta).
Así que según pasé el desvió de San Pablo, compre algo de comida y bebida y empecé a subir lentamente hacia la laguna. Tenía pensado dejar la bicicleta en alguna casa que había visto en google Earth un poco antes de la laguna.
Ese día ya llevaba 50 km en mis piernas, así que se me hizo duro la transición a la tierra. Ya había olvidado aquellos maravillosos días donde todos los Km eran de tierra y por pueblos perdidos.






































































Después de  bastante tiempo llegué a Santa Bárbara, un pueblecito de esta parte de la cordillera. Allí paré a comer algo y descansar.
Se el sitio exacto donde paré a descansar porque tenía una particularidad orográfica única. Un afluente del a su vez afluente del río Vilcanota salía de una cueva con estalactitas como por arte de magia. El río desaparecía 300 metros antes para aparecer justo en esta cueva natural encavada por la fuerza del agua.
En aquel lugar empecé a tener dudas.  Solo llevaba 17 km y me quedaban otros 43 hasta Sibinacocha, además a partir de aquí ya no había casas casi.
Empecé a tener más dudas y supe que mi planificación en esta empresa no era buena.
Tenía todo el material: una tienda en condiciones y un supersaco de menos 23, pero apenas tenía comida y me quedaban 43 km de duro pedaleo en un camino escarpado y que no tenía salida nada mas que  de vuelta. Debía de  haber comprado comida para por lo menos tres días. No podía depender a partir de Santa Barbara de encontrarme con algún pastor de Vicuñas y que me diera de comer.
Pensaba que llegaría cansado a la laguna y que luego con mi mochila tendría que andar otros 16 Km, pasar la noche allí y volver otro 16 Km andando mas los 43 hasta Santa Bárbara en bici. y 17 mas hasta la carretera. Esto con suficientes víveres no era problema,  no me asustaba el recorrido. De hecho ya había realizado sin problema retos mayores, pero no había hecho bien las cosas.
No, no lo había planificado bien . El glaciar del Huancayo, el Haytapallama, estaba planificado hasta El ultimo detalle pero este no estaba seguro de si lo visitaría. Era algo secundario y mi plan de ataque no estaba pensado.
Pero algo más influía en mi ánimo, mientras miraba como el agua salía de aquella cueva. Debería invertir tres o 4 días para ver este glaciar. Y cada vez me quedaban menos días de mi mes de viaje. Sacrificar días en algo significaba que dejaría de ver las islas del lago Titicaca o el Salar de Uyuni en Bolivia. Así que con todo el dolor de mi corazón renuncié a este glaciar. Ya comenté antes que algunas de los lugares a ver quedaron relegados por otros. Como cuando decidí ver El río Amazonas a cambio de no ver otras poblaciones o lugares.







































Luego cuando volvía, me cruce con varios camiones llenos de vicuñas pacos con pasajeros y que por lo visto llegaban  hasta casi Sibinacocha. Si hubiera ido en un camión de estos,  podría haber realizado el trekking hasta el glaciar y volver en  un par de días . A veces los cicloturistas nos volvemos tan dependientes de nuestras bicicletas, que vamos con ellas a sitios donde deberíamos ir sin estas.
Por otra parte me chocó muchísimo ese tipo de transporte, donde las vicuñas miraban por encima de la caja del camión como si fuera lo mas normal. Cuando les tomé alguna foto, los pasajeros del camión  reían  y se lo tomaban con gracia.
Es curioso como cambia la percepción de una foto según el país. En algunos no te apedrean de milagro y en otros todo es amabilidad y facilidades.
Antes de volver a bajar me encontré con dos trabajadores que llevaban combustible por los pueblos y que iban acompañados de dos adolescentes que al parecer les preparaban la comida.  Estaban a punto de comer y me invitaron. arroz delicioso con carne. Una bandeja entera me dieron. En una especie de nave compartimos palabras y comida.
Estaban de buen humor y  nos hicimos alguna foto. Ellos se reían pero ellas se morían de la risa con la fotos.
En una ladera cercana una pastora bajo con su rebaño de Alpacas. Bueno en realidad eran Vicugna pacos . La alpaca es un pariente domesticado de la Vicuña (Vicugna vicugna).
Estuve observándolas , esa cara tan especial y dulce que tienen estos animales.
Mientras la pastora se alejaba con su rebaño, pensaba que  entre unas cosas y otras cada vez se me hacia mas tarde y estaba alejado del camino hacia el lago Titicaca. 

Me despedí de aquella amabilísima gente y baje hasta la carretera principal ya casi de noche.
Proseguí  12 km más hasta el pueblo de Sicuani. Allí busque un hotel y después de una ducha me fui a cenar.
Mientras cenaba pensaba en que podía haber tomado el camión a Sibinacocha al día siguiente y realizar el trekking bien provisto de víveres. Pero como ya dije antes, necesitaría varios días y ya había perdido uno.
Mañana retomaría mi camino hacia Puno, la puerta del lago Titicaca.
Me daba pena  no haber visto este segundo  y gran glaciar (Quelccaya)
 Pero ya había visto y tocado uno maravilloso (Huaytapallana) y además me esperaban grandes maravillas por ver.








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